Los primeros estudios sobre la apicultura


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urante varios miles de años de desarrollo en la apicultura, la comprensión de la biología y la ecología de abejas fueron muy limitadas y, además, el conocimiento quedaba oscurecido por el enigma, la superstición y el folklore. Los apicultores de la antigüedad creían que la abeja reina era un macho y lo llamaba el rey de las abejas; tampoco comprendían la manera que las abejas utilizaban para reproducirse. La situación permaneció igual hasta que en el siglo XVIII los filósofos naturalistas de Europa emprendieron el estudio científico de la vida de las abejas. Entre estos primeros científicos destacan Swammerdam, René Antoine, Ferchault de Réaumur, Charles, Bonnet y Francois Huber. Swammerdam y Réaumur fueron los primeros en utilizar el microscopio para la disección de las abejas y la observación, comprensión y estudio de la biología interna de este insecto. Réaumur fue el primero en la utilización de un cristal situado en una de las paredes de la colmena con la finalidad de estudiar su vida social. Observó que la reina ponía huevos en las celdillas abiertas, sin embargo, no comprendía como podía ser fertilizada la reina. Nadie había atestiguado el acoplamiento de la reina con un zángano y muchas teorías sostenían que la reina era fértil por si misma, mientras otros mantenían que un vapor o miasma que procedía de los zánganos era el responsable de la fertilización de la reina, sin que hubiese un contacto físico. Hube fue el primero en probar que mediante la observación y la experimentación que la reina era físicamente inseminada por los zánganos y que el acto del acoplamiento tenía lugar fuera de la colmena y, además, a una gran distancia.

Siguiendo el diseño de Réaumur, Huber construyó colmenas que mejoraban el sistema de observación a través de una pared de cristal. Estas colmenas estaban seccionadas mediante cuadros que se podían abrir como se abren las hojas de un libro, de esa manera todas sus partes podían ser observadas y estudiadas; este diseño de la colmena mejoró enormemente las posibilidades de estudio de la vida social de las abejas. Aunque quedó ciego a la edad de veinte años, Huber era ayudado por su secretaria, Francois Burnens, en la observación diaria de la actividad de las abejas dentro de la colmena, la realización de cuidadosos experimentos y la redacción de metódicas notas durante más de veinte años. Huber demostró que la reina era la progenitora de todas las abejas obreras y de todos los zánganos de la colmena. Él fue también el primero en confirmar que el acoplamiento de la reina con los zánganos tenía lugar fuera de la colmena y que las reinas son inseminadas sucesivamente por varios zánganos, siendo el acoplamiento realizado mientras vuelan alto y lejos de la colmena. Juntos, él y Burnens diseccionaron abejas bajo el microscopio y fueron de los primeros en describir los ovarios y las espermatecas o almacenes de esperma que portaban las reinas, resultado de su acoplamiento con los zánganos; asimismo observaron los penes de los zánganos. Huber es considerado el padre de la moderna ciencia de la apicultura y su “Nouvelles Observations on Bees” contienen todos los principios fundamentales de la biología y ecología de las abejas.

Fuente: Wikipedia

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