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as obreras tienen una vida más compleja y flexible que la vida de la reina o los zánganos. En apicultura todavía estamos lejos de entender todas las imbricaciones y las interacciones entre las abejas obreras, tampoco conocemos con exactitud la totalidad de las tareas que realizan en la vida social de las colmenas. A continuación vamos a dar una breve descripción.
Una cría de obrera cuando termina su desarrollo se encuentra en el interior de una celda de crianza y para salir al exterior roe el opérculo. Podemos observar a las jóvenes obreras que están saliendo del interior de las celdas si examinamos un cuadro con cría encapsulada. Después de que hayan transcurrido algunas horas desde su nacimiento, la joven abeja obrera puede ser reconocida por su pelo levemente blanquecino y sus torpes movimientos, es incapaz de picar o de volar durante su primer día de vida adulta y se alimenta de miel y polen con la finalidad de completar su desarrollo. El segundo día empieza a ayudar a la colonia con la primera de una serie de tareas: limpiar las celdas. Algunos días después se desarrollan sus glándulas de alimentación de las crías y empieza a secretar alimento destinado a las larvas. También acepta el alimento líquido que otras abejas le proporcionan y, a su vez, lo traspasa a las larvas y otras abejas. Días después alcanza la madurez necesaria para empezar a producir cera a través de las ocho glándulas que posee debajo del abdomen. Si la colonia necesita nuevos panales de cera, puede participar produciendo escamas de esta sustancia desde su abdomen y moldeándola en forma de celdas hexagonales. Las obreras que son una o dos semanas más viejas pueden guardar la entrada, madurar la miel, forzar la circulación del aire a través del interior de la colmena mediante el batir de sus alas. Las obreras cambian de actividad a medida que envejecen y según las necesidades de la colmena.
A las dos o tres semanas la obrera realiza su primer vuelo de pruebas fuera de la colmena. La abeja se transforma, por así decirlo, de una abeja de colmena en una abeja de campo. En este primer vuelo traza círculos alrededor de la colmena que le sirve para ubicarla y memorizar las marcas que le permitirán localizarla. Después de un día o dos comienza a pecorear las flores de los alrededores de la colmena, recolectando néctar o polen, o ambas cosas. Luego que descubre una inflorescencia, se especializará en este tipo de flores ya que le gusta especializarse, porque pronto aprende a recolectar polen y néctar de un tipo determinado de flores y, asimismo, cuales son los sitios donde crecen y son abundantes. La especialización es una parte importante de la vida de la colmena. Algunas abejas también se especializan en la recolección de propóleo o en el acarreo de agua.
Durante la primavera y el verano la vida de la abeja obrera está más dedicada al cuidado de la cría y al forrajeo. Una obrera pecoreadora volará cada día muchos kilómetros y los bordes de sus alas se destrozan. Las obreras raramente viven más de dos meses en esta época. Las abejas que nacen a principios del otoño están destinadas a ser las habitantes de la colmena durante el invierno. Su trabajo en el invierno será arracimarse para producir calor. Las abejas supervivientes del invierno serán las que forrajeen y crien una nueva generación de jóvenes obreras que las reemplazarán. Las abejas de invierno deben vivir de cuatro a seis meses para ser capaces de realizar este proceso de supervivencia de la colmena. Por esta razón el apicultor debe conservar en el otoño tantas abejas como sea posible.
Un buen apicultor debe ser consciente de las diferentes tareas que realizan las abejas y la relación de estas tareas con la edad. Así:
- Si el apicultor quiere dividir la colmena en dos o más núcleos, es conveniente dividirlas de forma que se repartan equitativamente el número de abejas jóvenes y viejas, o sea, que se aproximadamente igual en cada colmena el número de abejas forrajeras y el número de obreras que realizan otras actividades.
- Se puede reintroducir una reina mejor en una colmena si se la pone en contacto con las abejas jóvenes.
- Si una colmena se mueve durante el día se perderán muchas de las abejas pecoreadoras experimentadas y nos quedaremos sólo con las abejas jóvenes que están especializadas en la cría.