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as feromonas de las abejas son mezclas de sustancias químicas liberadas por las abejas dentro de la colmena o en el medio ambiente y que producen cambios en la fisiología y en el comportamiento de estos animales.
Las abejas poseen uno de los más complejos sistemas de comunicación mediante feromona que se conocen en la naturaleza. Que se sepa, estos insectos poseen 15 glándulas que producen una gran variedad de compuestos distintos. Las feromonas son producidas en estado líquido, sin embargo su efectividad se provoca no sólo por el contacto de las abejas con esa forma líquida sino también por la transformación de la feromona líquida en gaseosa; por tanto, las feromonas pueden actuar de una manera volátil o no volátil.
Las feromonas son mensajeros químicos secretados por la reina, los zánganos o las obreras, sustancias que producen una determinada respuesta en las demás abejas de la colmena. La recepción de estos mensajes químicos se lleva a cabo mediante las antenas u otras partes de la anatomía de las abejas. Las feromonas de las abejas pueden ser de dos clases: las feromonas releaser que producen efectos a corto plazo y las feromonas primer que causan efectos a largo plazo.
Las feromonas primer causan un cambio en el sistema endocrino del animal que las recibe, por tanto sus efectos son a medio y largo plazo.
Las feromonas releaser inducen patrones de conducta específicos a corto plazo y de forma casi inmediata a su recepción.
Las feromonas primer y releaser son moléculas utilizadas para la comunicación que inducen respuestas determinadas en las abejas
Bajo ciertas condiciones algunas feromonas pueden actuar de forma primer o releaser. Así, el isopentil acetato es una feromona de alarma que se utiliza como medio de comunicación la miel, y no sólo produce un rápida acción defensiva, también influye en las abejas durante un periodo más largo de tiempo.