El descubrimiento de una feromona desvela el secreto químico que permite que las abejas adultas obliguen las jóvenes abejas cuidadoras a hacerse cargo de la cría de la colmena en lugar de salir al campo a pecorear.
El entomólogo Zachary Huang publicó (Regulation of Behavioral Maturation in Honey Bees by a New Primer Pheromone” is publishing in Proceedings of the National Academy of Science Biological Sciences, Population Biology, Early Edition the week of Nov. 29. ) que, de alguna manera, las viejas abejas pecoreadotas ejercen influencia sobre las jóvenes abejas cuidadoras de la colmena, de tal forma que las mantienen al servicio del cuidado de la cría hasta que sean lo suficiente maduras para salir al campo. En la colmena existe un exquisito equilibrio entre las pobladoras que salen a recolectar néctar y polen, las abejas que defienden la colmena y aquellas que crían las larvas. Huang ha documentado que el equilibrio del balance está controlado por las abejas adultas, que suelen pecorear de una a tres semanas del total de su vida que, recordemos, se cifra en unas cinco semanas. Experimentalmente ha sido demostrado que si un número significativo de abejas forrajeras no regresa de sus batidas por el campo, las jóvenes abejas maduran antes de lo previsto y se convierten a su vez en abejas pecoreadotas que sustituyen a las que han desparecido. Read More

