La imaginación de los apicultores no tiene límite y entre todos contribuyen con sus hallazgos al progreso de esta industria, que también puede ser un entretenimiento. El pillaje puede llegar a ser una plaga en nuestro apiario, especialmente el que practican las abejas de las colonias fuertes sobre las débiles.
Muchas operaciones que realizamos habitualmente en nuestro colmenar pueden dar lugar a la formación de colmenas que sean transitoriamente débiles, por ejemplo, cuando constituimos núcleos de fecundación o llevamos a cabo una división. En estos casos, o en otros similares, podría ser aconsejable la utilización de rejillas anti-pillaje.
Estos artilugios consisten en una malla metálica embutida en un cuadro de madera y que se aplica contra la pared de la colmena que contiene la piquera. Por la parte de arriba del marco se deja un espacio de diez milímetros que funcionará como entrada alternativa de las abejas a la colmena.
Las abejas pilladoras son atraídas por el olor a miel que, procedente del interior de una colmena, emana por la piquera, y al percibirlo, dependiendo de su raza y genética, se ven impulsadas a penetrar en el interior para robar alimentos. Sin embargo, estas abejas actuarán de la misma manera que si estuvieran ante la presencia de flores con néctar, por tanto, su trayectoria será directa a la fuente del estímulo y guiada por la intensidad creciente del olor que procede del interior de la colmena. De esta manera, si colocamos una malla en medio del camino de las abejas pilladoras no podrán superar el obstáculo: se empeñarán obstinadamente en ir directamente al alimento, tal como le indica su percepción de la intensidad del olor. Perseverarán en el intento hasta que el cansancio las obligue a abandonar. El método consiste, pues, en modificar la entrada desplazándola hacia arriba quince centímetros mediante la rejilla aplicada contra la piquera.
En cambio la situación para las abejas forrajeras de la colmena que defendemos será distinta. Estas abejas no están guiadas por la misma motivación que las abejas pilladoras, ya que están en su propia colmena y al salir de ella lo hacen por la parte superior de la malla y se orientan correctamente para entrar una vez que hayan regresado.
En la siguiente dirección podemos ver una rejilla anti-pillaje.

