Tiempo desapacible a comienzo de la primavera.

Finales del invierno y comienzo de la primavera supone la época del año en que mueren más colmenas por inanición o hambre. Durante el invierno las abejas consumen la práctica totalidad de las reservas que han ido acumulando durante la mielada de la temporada anterior. A veces, una primavera anticipada, con temperaturas agradables y tiempo apacible, puede inducir a las abejas a ampliar el área de cría. Para este menester utilizan todas las reservas alimenticias de la colmena.

Si la situación climática cambia drásticamente y retornan las bajas temperaturas y el mal tiempo, las abejas de campo no pueden salir a libar en la escasa floración de comienzos de la primavera y pronto las reservas de miel y polen necesarias para alimentar a la cría comenzarán a escasear. Esta situación conlleva una situación de emergencia para la colmena. Las cuidadoras dejan de alimentar a la cría, que muere por inanición, sin embargo, ese aspecto no es el peor, pronto todo el resto de la colonia puede morir de hambre debido a la falta de aporte de néctar y polen.

La solución para esta situación consiste en aportar a las colmenas más perjudicadas por la situación anómala un aporte extra de alimentación. Para ello podemos utilizar alimentadores internos. También podemos trasvasar cuadros que contengan miel que procedan de colmenas más fuertes y desarrolladas. En este caso debemos ser cuidadosos con la posibilidad de trasmitir enfermedades de una a otra colmena. Asimismo, una medida menos efectiva pero no desdeñable consiste en aportar una alimentación de urgencia a base de azúcar molida. Este alimento se depositará en sobre las barras de los cuadros encima de papel.

La alimentación suplementaria

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na alta población de abejas constituye el éxito de la apicultura ya que este factor es fundamental en la fuerza y el vigor de las colmenas; ahora bien, una alta tasa de individuos sólo se puede conseguir en colonias cuyas reinas tengan una elevada fecundidad y para ello es necesario que la colmena cuente con suficientes reservas de miel y polen; en el caso de que estos elementos no estén disponibles han de ser provistos por el apicultor.

Los requisitos nutricionales de la abeja deben de ser los necesarios para sus funciones vitales y la reproducción, dichos requisitos son distintos para cada uno de los miembros de la colmena y también son diferentes durante las diferentes etapas del desarrollo de los individuos presentes en ella. Las abejas utilizan los alimentos para resolver dos necesidades básicas: por un lado la energía que gastan durante la realización de sus actividades y, por otro, para conformar su estructura biológica.

La alimentación suplementaria permite a la colmena una optimización de su potencial productivo, sea para la producción de miel o de polen o, también, para la producción de núcleos o reinas.

La cantidad de abejas que puede criar una colmena depende del número de abejas criadoras que estén presentes. Cuando proporcionamos una alimentación suplementaria a la colmena habrá de transcurrir un tiempo hasta que la población aumente. Partiendo de un núcleo de abejas que encontramos en una distribución comercial, se requieren del orden de 12 semanas para que la población alcance los 30.000 individuos. La alimentación suplementaria puede inducir o estimular la cría pero no puede hacer que la colonia se incremente de una manera más rápida que lo que la biología permite; no obstante, el apicultor debe de suministrar una alimentación suplementaria cuando sea necesaria una población máxima de la colmena.

Otros factores que influyen en el aumento de la población son la tasa de puesta de la reina, la longevidad de las abejas obreras, la presencia de enfermedades y los factores ambientales.

Las abejas y el agua


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as abejas necesitan el agua para la alimentación. La alimentación que las obreras criadoras secretan y proporcionan a las crías contiene alrededor de un setenta por ciento de agua. Las obreras necesitan para producir este alimento, el llamado pan de abeja,  miel, polen y agua.

Durante los meses de verano las abejas necesitan agua para refrescar la colmena. La temperatura en el interior de la colmena debe de permanecer en el entorno de los treinta y cinco grados. En la época estival las obreras acarrean agua desde charcas, acequias, charcos producidos por las tormentas, goteo de los refrigeradores de aire acondicionado, piscinas, y de cualquier otro lugar que les sea accesible. Cuando las obreras retornan a la colmena depositan las gotas de agua en el interior de una celdilla vacía. Otras abejas se ocupan de mover sus alas como un ventilador para lograr que el aire circule por el interior de la colmena; de esta manera el agua se evapora a la vez que circula el aire y la colmena disminuye su temperatura interior.

Las abejas pueden volar varios kilómetros para encontrar agua y acarrearla a la colmena, sin embargo, podemos ayudarlas, ahorrandoles gasto energético ytrabajo, si colocamos una fuente de agua en las proximidades del apiario; actuando así ahorraremos la energía y el tiempo que las abejas dedican a esta necesidad.

Una posibilidad para que las abejas abreven el agua es colocar un recipiente en el que floten algunos trozos de madera, de esa manera las abejas pueden posarse fácilmente para consumir el líquido. Los recipientes no deben estar enfrente de las salidas de las colmenas pues en esa zona las abejas dejan caer las heces y los individuos que mueren.